Homenaje a mi abuelo

20 08 2009

Cuando alguien muere uno queda como en deuda. Siempre falta algo por decir y sobra algo ya dicho.

Mi abuelo murió el 11 de abril, a las 11 de la mañana, habiendo acabado de cumplir 77 años. Él se fue y a mí me quedó un vacío en todo el cuerpo que se sigue desocupando con el paso de los días. Era Sábado Santo. Me llamaron y pensé que necesitaban ayuda para pasarlo a su silla de ruedas. Cuando abrí la puerta vi a toda la familia alrededor de la cama y a mi abuela de rodillas. Supe que era su último aliento de vida, pero no fui capaz de despedirme. En cambio corrí por los potreros de la finca llorando y sin fuerzas para gritar que era lo que realmente quería. Anduve hasta que la respiración no me alcanzó para correr y sollozar al mismo tiempo.

Yo amaba a mi abuelo con ceguera. Era mi superhéroe, mi amigo, mi juguete siempre nuevo, mi mejor compañía. Me gustaba su olor a perfume varonil, a cafetales y platanales. Ir a su lado a todas partes y contagiarme del amor que todos le tenían. Ser su copiloto, escucharlo cantar tangos y enseñarme los nombres de los pueblos por donde íbamos. Sus ojos verdes, su acento paisa, su piel colorada. Me encantaba verlo montado en su caballo con un zurriago y un sombrero. Cuando escuchaba un carro acercarse y veía el rojo de su camioneta entre los árboles, corría para ser la primera en saltar entre sus brazos y robarle muchos besos. Yo pensaba que no sería capaz de vivir sin él y a veces creo que es cierto.

Mi abuelo estuvo un año muy enfermo. Unas úlceras en las piernas lo fueron sometiendo a un bastón, luego a un caminador, después a una silla de ruedas y al final ni siquiera eso soportaba. Pasó de ser el hombre fuerte y rozagante a un manojito de huesos con pijama. Nunca antes había escuchado a mi abuelo quejarse de dolor, así que su enfermedad debió ser un infierno. De esa época, recuerdo un angustiante “ay, ay, ay” que nos mantenía a todos pasando la noche en vela junto a su cama. Él gritaba y yo me sentaba a su lado hasta que no era capaz de contener más las lágrimas. Un año es mucho para semejante sufrimiento, pero hasta el último día yo pedí que mi abuelo se curara.

Ese año fue el más terrible de todos. Desde la vida en Bogotá para un hombre del campo como él, hasta el transcurrir de los días que parecía empeorar su situación. Mi abuelo se instaló en mi cuarto, en mi cama, y todavía no pasa una noche en que no sienta que dormimos juntos. Cuando llegaba de la Universidad, hacía el mismo recorrido de siempre y lo encontraba allí. Tan silencioso y triste. Me miraba y sacaba no sé de donde una bonita sonrisa.  “Por qué se demoró tanto, mi niña”, decía siempre aunque yo hubiera estado tan sólo unas pocas horas fuera. Luego se quedaba con la mirada en el piso o en sus piernas vendadas e indolentes que ya no le hacían caso. Creo que no pasó un solo día en el que no nos dijéramos que nos queríamos. Porque era verdad.

Ahora me cuesta mucho escribir sobre él, hablar de él, cantar sus canciones y hasta ver sus fotos. La semana pasada estuve en Arma, su “territorio” y, por alguna razón siempre espero que al cruzar la esquina él esté parado junto a su camioneta esperándome. Esa es mi imagen más recurrente. Mi abuelo en la plaza del pueblo inclinándose un poco, abriendo los brazos y, un segundo después, levantando todo mi cuerpo hasta lo que a mí me parecía era el cielo. Pero ahora bajo del carro y sólo encuentro a don Aurelio, el dueño de la tienda, que no puede contener las lágrimas mientras me lleva una botella de Coca-cola. Yo creo que le contagio toda mi tristeza, pero no decimos nada.

Cuando era niña y regresaba a la ciudad después de unas largas vacaciones con mi abuelo, pasaba días llorando en el cuarto de las muñecas; extrañándolo. Parece una caricatura, una exageración, pero incluso yo odié al colegio por ser la causa de la distancia entre nosotros. Por eso es que ahora, cuando pienso en que nunca más podré volver a verlo, se me paraliza hasta la punta del pie.

Días antes de su muerte lo escuché cantar en medio de delirios: “arráncame la vida y si acaso te hiere el dolor ha de ser de no verme porque tus ojos me los llevo yo, arráncame la vida…”. No pasó mucho tiempo para que alguien lo escuchara, y ese día él también arrancó un pedacito de la mía.

Nota:

Después de publicar este escrito cuyo objetivo no era otro que el de saldar una deuda impagable con mi pasado, con el protagonista de mi infancia, recibí a cambio bellísimos regalos: un barquito de madera que le construyó Gustavo, el celador del edificio, a mi abuelito y que no alcanzó a terminar para que él lo viera; el recuento de hermosas anécdotas de mi abuelo (antes de que yo naciera) que unificó un amigo suyo en dos hojitas que hoy guardo como un tesoro; los comentarios de quienes pasaron por aquí y se dejaron conmover por el relato y, por último, el cariño de mi abuela, quien desde el día en que leyó el escrito ha decido convertirse en mi manager en Aguadas y le reparte a todos sus conocidos la fotocopia de estas líneas tristes. Esas son las únicas razones por las cuales este texto, sin pensarlo, se convirtió verdaderamente en un “Homenaje a mi abuelo”.


Acciones

Información

11 respuestas

21 08 2009
ivangennaro

Très personnel, mais très beau et très touchant.
Joël

22 08 2009
Gloria estrada

Lina
Me conmovio muchisimo este relato Me arrancaste muchas lagrimas porque fui testigo de ese profundo amor que siempre los unio
Te quiero

5 09 2009
Juan Fernando

El arte en últimas es eso, la eternidad de lo mundanamente mortal. Tu abuelo, allá en el cielo, estará siempre en tu corazón y será ese espíritu convertido en musa para tu inspiración.

Pienso que este no es un escrito tan personal, si bien su causa y el relato en sí es algo muy tuyo, el hecho que alguien más lo lea, se sienta identificado y llore con él, demuestra que has hecho una obra de arte que logra trascender la esfera puramente personal y hace que el lector desprevenido de alguna forma se sienta identificado.

15 09 2009
Magdalena Estrada

Es un relato muy conmovedor, no me sentí excluida en la historia, aunque es una vivencia personal, me sentí identificada con la historia ( Como comentó Juan Fernando)
Algo me contaste una vez de ese superhéroe y en esa ocasión recordé a mi abuelita, que hace mucho tiempo ya, se fue al mismo lugar donde está tu abuelo. Lina el corazón se me arrugó de a poquitos y las lágrimas aparecieron a medida que avanzaba en la historia. Es un hermoso homenaje y creo que una forma de expresar tu dolor.

16 09 2009
Danilo

Leo esto en mi oficina. Hago un gran esfuerzo para que nadie note que tengo los ojos encharcados.
Saludos.

20 09 2009
Olga Cecilia Castaño

Linita cuantas cosas lindas puedes expresar, que bueno que tengo a oportunidad de descubrir lo que tu corazon tiene que decir, pues no todos tenemos ese facultad. Linita que articulo tan hermoso y tan triste, me hiciste llorar y me hiciste vivir todas las cosas que describias, pues en muchos de estos momentos estuvimos juntas. Le pido a Dios que te de la fortaleza para comprender que tu abuelito esta en un lugar hermoso porque fue un ejemplo de vida y te acompaña siempre eso no lo dudes. Gracias por ser tan generosa y compartir con nosotros tus sentimientos. muchas Gracias. Te quiero mucho.

13 10 2009
Víctor Beltrán

Lina… estaba estudiando ética y me dio por mirar si habías escrito algo del islote…pero me encontré con ese escrito de tu abuelo y quedé sin aliento. Es tan profundo, tan sencillo y especial… te mueve todo… no tengo más palabras…wow…

23 10 2009
Oscar Eduardo

Hermosa elegía a uno de los últimos Grandes que amaron esa hermosa tierra y un entrañable amor por un abuelo que supo enseñarte el valor de las cosas pequeñas, todo reunido en una bellas palabras que desde ya predicen un gran futuro para una gran Comunicadora Social, un beso y un abrazo,

31 10 2009
Juan Felipe Zuluaga

Primilla….. No sabes hasta donde llegaron esas palabras. Con la primera línea ya estaba con las lágrimas en los ojos y casi que no acabo. El tío, aunque siempre fue el tío, fue como un abuelo para mí, y me sentí tan identificado con esas palabras, que parecía como si salieran de mi corazón. Yo al igual que tu, vivimos épocas inolvidables, a lado de él. Yo se que se siente lo que tú has sentido y plasmado porque para mí también fue un héroe.
Te quiere mucho….
Juan

27 01 2010
CIGANA

Me ha conmovido mucho tu historia, perdí a mi abuelo a los 14 años y le escribí estas pequeñas palabras que tengo en mi blog, hoy las comparto contigo por la gran dulzura de tu historia.

“abuelo de ojos grises y manos arrugadas
abuelo de sonrisa triste y dulce
abuelo del vacito de whisky y el sillón de hamaca…
abuelo de voz suave y tardes de siesta obligada
abuelo de canción de cuna
abuelo que perdí junto con mi niñez dejada
abuelo de ciudad vieja donde termina la calle
abuelo de sopa de letras buscando mi nombre
abuelo de crema de postre y helados
abuelo de apartamento triste y oscuro los días de sol
abuelo que se fue despacito sin hacer ruido para no despertarme”

JULIO – 1994

Hoy tengo 27 años y aún lo extraño como aquella niña…tu relato me ha dejado lagrimas en los ojos.

Un abrazo desde alguien de Montevideo, Uruguay.
Andrea.

1 08 2010
alexander atencio.

Nosotros los seres humanos venimos a cumplir metas al mundo terrenal,culminando ese objetivo nos traslados a un paraiso inexplicable y lleno de felicidad. Pero nos queda en nuestro recuerdos esos momentos lleno de alegria y felicidad compartidos con nuestros seres queridos, que los revivimos y brotamos lagrimas de dolor pero en realidad son de satisfacion por tener la oportunidad de amar, sentir y compartir con esa persona que simpre, siempre estara ahi. Ahora entiendo gracias a tu relato la condicion humana que te caracteriza tu alma noble llena de mucho amor

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s




Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.